26/03/2018 Sin categoría 0

Críticas de alumnos de La Casa del Cine para las películas de Craft Film Festival II

Diferentes alumnos de La Casa del Cine, escuela que colabora con la segunda edición del Craft Film Festival, han realizado críticas de las películas que competiran los días 6, 7 y 8 de abril. A continuación podéis leer lo que han querido contarnos. ¡Seguro que así os animáis a venir a los Cinemes Girona a ver alguna de estas joyas del cine artesanal!

HORSE RIDERS (Marjan Gavrilovski)

El cineasta macedonio Marjan Gavrilovski toma la felicidad humana como punto de partida del relato que se despliega en Horse Riders. En el film, tres sintecho deben arreglárselas para lidiar con el mundo que les rodea con su única arma: sus sueños. La película se presenta como un conjunto de postulados filosóficos, sostenidos por el propio director, que toman la forma de un cuento para adultos que deja ver que, en el fondo, todos somos iguales y buscamos lo mismo. Es un film sin filtros, duro y crudo que refleja lo poco que necesitamos para ser felices y cuán rápido podemos perder esa felicidad. Sobrevivimos a base de sueños, de la esperanza de creer que mañana todo será mejor. Un estigma que Gavrilovski convierte en el sello de su cine costumbrista.

Xavi Mogrovejo

CONSOLATION (Pawel Podlejski)

Un taxi se detiene frente a un bloque de pisos; del vehículo baja la joven Paulina (Aleksandra Grącka) que, tras localizar a Patryk (Paweł Podlejski), le espeta que es su hija, fruto de un antiguo idilio. Con esta sorprendente declaración comienza Consolation (Pociecha, 2016), debut en el largometraje del polaco (formado cinematográficamente en Berlín) Paweł Podlejski, que en la cuádruple función de director, guionista, productor y coprotagonista demuestra su fuerte compromiso con una historia que, más allá de los reconocidos tintes autobiográficos, retrata y confronta a dos generaciones de polacos, reflejando las esperanzas y decepciones respecto a la emigración y la vida. Bajo una aparente ligereza formal, se dibuja una existencia anodina y triste que, poco a poco, será salpicada con divertidos episodios de carácter un tanto surrealistas y oníricos, conduciéndonos a un esperanzador final, cuyo mensaje positivo casi la convierte en una rara avis del actual cine europeo.

Kumada

PARADOXICAL (Mu-Ming Tsai)

Una paradoja es un hecho o expresión aparentemente contrario a la lógica. Aquí, es también el título de este sci-fi taiwanés que nos asombra con sus múltiples caras y enfoques: la tecnología, la relatividad del tiempo, nuestro paso por la vida, el amor… Todo sutilmente unido por la historia de dos jóvenes que deberán investigar, con una máquina que les permite retrasar el tiempo, el caso de unos fraudes supuestamente perpetrados gracias a los viajes temporales. El estilo del film es sobrio, muy asiático (y a la vez muy hipster), y lleno de detalles que demuestran el interés de su director por mostrar imágenes bellas, en un film sobre el presente, el futuro y la relación entre ambos tiempos. El presente construye el futuro, pero en este hipotético bucle que resulta Paradoxical el espectador curioseará acerca de la posibilidad de que el futuro también influya en el presente.

Claudia Guillén

THE ASTRONAUTS’ BODIES (Alisa Berger)

The Astronauts’ Bodies es la historia de un padre autodestructivo y sus tres hijos: Linda, Anton y la pequeña Irene. Anton participa en un estudio sobre los efectos en el cuerpo de la ausencia de gravedad, mientras que Linda se debate entre cuidar de los suyos y atender sus propios anhelos personales. El film fue nominado al mejor largometraje en la edición de 2017 del Festival Max Ophüls Preis de Saarbrücken, Alemania, y supuso el debut en el largometraje de la cineasta experimental y video artista Alisa Berger, nacida en Rusia en 1987 y, en la actualidad, miembro del dúo de artistas Bergernissen junto con la alemana Lena Ditte Nissen. La relación entre los cambios que experimentan los cuerpos de los protagonistas y el anhelo de superar la gravedad que nos ata al planeta es el eje de la película, en la que la directora utiliza recursos de montaje paralelo, planos cercanos a los personajes e imágenes que nos transportan a su obra primigenia para crear un cuento intimista, pero capaz de hacernos soñar con la inmensidad del Universo.

Carlos Llanos

THE LIGHTEST DARKNESS (Diana Galimzyanova)

“Las leyes están para ser infringidas”, escuchamos en un momento de este neo-noir dirigido por la prometedora cineasta rusa Diana Galimzyanova. El aserto puede servir como descripción de su trama (la investigación de una serie de asesinatos perpetrados por un misterioso “frutero”), pero también de su propuesta narrativa: lejos de tratarse de una pesquisa al uso, con las consabidas pistas y una previsible intriga, la directora prefiere centrarse en el mundo psicológico de su torturado protagonista (con una notable encarnación de Rashid Aitouganov), cuya neurosis lo lleva a deformar una realidad de la que, según se nos sugiere, es imposible colegir una única versión. La afirmación también serviría para caracterizar su estética, marcada por una atmósfera expresionista, un gusto por los planos detalle que recuerda a las obras de Hélène Cattet y Bruno Forzani, y ecos del cine del bloque comunista (con referentes como Jerzy Kawalerowicz o Aleksei German), prestigiosa tradición donde The Lightest Darkness entra por derecho propio.

David Leo García

THE ALBINO’S TREES (Masakazu Kaneko)

“Ser humano inevitablemente implica matar otras cosas vivas”. Así define el director japonés Masakazu Kaneko el modo de relacionarse de los seres humanos con todo aquello que les rodea, uno de los temas principales de su segundo largometraje, The Albino’s Trees. Kaneko nos muestra dos realidades coexistentes en el Japón actual: la metrópolis y los pueblos tradicionales, así como el choque cultural abismal que existe entre ambos. Se trata de un tema recurrente en el cine nipón, pero es la mirada cruda del director la que nos hace redescubrir el país del Sol Naciente. Junto a un cazador de ciudad viajaremos a una zona rural donde hay un animal que supuestamente amenaza la tranquila vida de los lugareños. El ritmo pausado y la casi ausencia de planos con movimiento recuerdan al cine de Yasujiro Ozu y la plasticidad de las imágenes evocan los paisajes de Naomi Kawase en Una pastelería en Tokio.

Alejandro Esteban



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