01/12/2017 Sin categoría 0

Festival Márgenes: un evento imprescindible de cine al margen

Hace ya una semana que comenzó el VII Festival Márgenes. El nombre del festival ya nos da una idea de lo que nos podemos encontrar en él: cine al margen, apartado de los grandes circuitos de distribución; por tanto, posiblemente más libre, arriesgado, innovador. El Festival Márgenes abre la puerta a todos aquellos autores que exploran narrativas audiovisuales diferentes, a películas que no solamente reflexionan sobre la cultura contemporánea, sino sobre el cine en sí mismo, sobre el futuro del séptimo arte.

No hay una única razón por la que este festival tan arriesgado haya logrado en pocos años convertirse en un referente. Hay muchas. En primer lugar, Márgenes se ha mantenido fiel a su identidad sin desatender la calidad de su contenido, y en cada edición sigue atrayendo cineastas que no encuentran cabida en otras plataformas. Además, desde hace unos años ha decidido dividir su sede entre varias ciudades a este lado y al otro del Atlántico. Así, en esta séptima edición ha contado con proyecciones en tres ciudades españolas (Madrid, Barcelona y Córdoba) y tres latinoamericanas (México D.F., Santiago de Chile y Montevideo). Por si esto fuera poco, el festival mantiene el componente de visionado online con el que nació, lo que permitirá a los espectadores que no hayan podido asistir a ninguna proyección visionar las películas del festival desde sus casas.

La ampliación del festival con la inclusión de todo el cine iberoamericano y no solamente el español es sin duda otro de los grandes aciertos con los que ha ido creciendo Márgenes. Los vínculos culturales, lingüísticos y socioeconómicos entre la Península Ibérica y Latinoamérica son tan evidentes, que no se puede dejar de reconocer que el cine de aquí y de allá es un todo inseparable.

En esta edición, la Sección Oficial viene cargada de obras con gran personalidad a las que no debéis perder de vista. En primer lugar, una de las que más ha llamado nuestra atención es quizás La tierra aún se mueve de Pablo Chavarría (México, 2017). La película, como su actriz y productora Eli Zavala afirmaba hace unos meses para la Revista Encuadres, es algo más sensorial que lógico. Su lenguaje no se ciñe a lo convencional en ningún aspecto, sino que nos recuerda constantemente que el cine es un arte más, remitiéndonos cada minuto a otras formas de arte en las que lo conceptual, por encima de lo narrativo, ha sido más abrazado por el público, como pueden ser la pintura o la danza. Cada elemento de la obra es un camino de exploración en todos los ámbitos de la cinematografía. La dirección, la actuación, el sonido, la fotografía… Todas ellas se expanden buscando límites desconocidos para la mayoría de los espectadores, y su exploración individual confluye generando un viaje de sensaciones que se escapa a la lógica, pero que atrapa a quien lo sigue.

También podemos encontrar en el festival otras dos películas que, si bien son muy diferentes, comparten la raíz del tema que abordan: una visión crítica de la deriva de la cultura contemporánea. Por un lado, tenemos EXPO LÍO 92, de María Cañas (España, 2017). En este documental experimental (el cual, además de disfrutar online en el marco del festival, podréis ver siempre que queráis en Filmin), la directora habla de las implicaciones que han tenido para la cultura los dos grandes eventos que tuvieron lugar en España en el año 92: la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Cañas habla de globalización, de perversión y monetización de la cultura, de choques de identidades… Todo ello con garra, pero también con humor. Eso sí, un humor ácido y certero que apunta donde más duele. Ver esta película es como reírse de un niño que se cae de un columpio: te hace disfrutar mucho, pero sabes que está mal.

Por otro lado, 25 CINES/seg (España, 2017) habla más específicamente de la crisis de la cultura cinematográfica. Buscando la belleza decadente de los espacios abandonados, el director Luis Macías elige los cines como localización idónea para su película. Se trata de un proyecto arriesgado tanto en forma como en contenido, que surgió como una suerte de poema visual y terminó convirtiéndose en una narración de los propios obstáculos a los que se enfrentó el creador al verse bajo las imposiciones de la producción (¿os suena de algo, cineastas craft?). Tras ganar la subvención ICAA para financiar su película, Macías rechazó firmar un contrato que, según afirma, cambiaba por completo su obra. Así, el proyecto se quedó tan abandonado como los cines que filma hasta que, pasado el tiempo, su director decidió retomarlo y abrazar su evolución, contando ahora con su mala experiencia con la industria como telón de fondo para hablar no tanto de la decadencia, sino de la transformación del séptimo arte. En este sentido de avance y metamorfosis, 25 CINES/seg se acerca también a La tierra aún se mueve, y nos deja un poso extraño de melancolía a la vez que pone la mirada en la innovación.

Desde Craft Film Festival queremos felicitar a todo el equipo del Festival Márgenes por lograr sacar adelante un proyecto de estas características con tanto éxito. Eventos como este demuestran que todavía se puede apostar por un cine personal y libre, y que abrir camino para los nuevos talentos no solo es posible, sino necesario y efectivo. Además, nuestra directora Vanessa Pérez tiene el privilegio de formar parte del Jurado Camira, por lo que estaremos muy atentos a ver cómo se resuelve esta edición. Las proyecciones en las sedes del festival terminan mañana, 2 de diciembre, pero podréis ver las películas online hasta el día 23. Además, desde el 12 hasta el 29 de diciembre habrá en la Filmoteca de Catalunya varias proyecciones enmarcadas en el programa del festival. ¡Nos vemos en los cines!



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