Con dieciséis años descubre que el cine no termina tras los títulos de crédito, sino que continúa en la lectura, en la escucha y en la escritura. Empieza a ver películas y a reflexionar sobre ellas de forma casi adictiva, con el ansia del que ha descubierto un mundo que le apasiona. La llegada al Taller de Crítica de La casa del cine asienta aún más su cinefilia, lo que le incita a acudir a todos los festivales y estrenos que humanamente puede.

Actualmente estudia Comunicación Audiovisual en la UAB y compagina la carrera trabajando en un cine y colaborando en Miradas de cine.